Primero que nada, te tengo que decir: Los cogí, charlatanes. Te gustó lo del pan con 2 culetes y te metiste rápido a averiguar cómo es que esa parte de mi cuerpo pudo haber estado involucrada en este post. Pero me toca decirte #nomamitano #nopapitono, la parte relevante del título es la del principio; la de que soy buena #tirandoguiñá.
Pues moviéndonos al tema, desde que comencé las publicaciones de mi blog, el enfoque ha sido en las historias de viaje que viví durante el pasado año, pero digamos que esta vez la musa me manda a usar un poquito del ahora y un poquito de atrás (no te me desenfoques que estoy hablando del pasado). Pues me pongo a pensar en la transformación que he pasado en cuestión de personalidad después de este año, y me explico: siempre he sido una mujer motivada por el vacilón, la charlatanería, los chistes mongos y en general, muy centrada en esto que le dicen “pasarla bien”. Tanto así que no me sorprendería que la mayoría de las personas que han compartido conmigo, me describieran con el singular adjetivo calificativo: loca.
Pero lo que ha pasado es algo inexplicable e inesperado porque tendría que aceptar que en estos momentos he rebasado mi propio récord en este aspecto y la locura está a la orden del día. Hablo por los codos, me edito menos que antes (sin herir a la gente) y en general nunca me había dedicado tanto a SER, como ahora. Más allá de lo cursi que esto pudiera haber sonado, a lo que me refiero es que a pesar de que soy “loca”, soy un pan de dioj. Una cosa no quita la otra. Me gusta ayudar, soy respetuosa, poco rebelde, y bastante segura de mi, pero no al nivel de doña Bárbara (devoradora de hombres) ni nada por el estilo. Mis chistes son mongos, me río por boberías y eso de andar mendigando amores y babeando por el sobeteo no es lo mío. Y dirán: “¿Pero cuál es el problema aquí?” Pues el problema es que esto a la gente no le encaja y se creen que aquí hay cocoricamo #comodicelasexóloga. Parece que romper el molde y que ninguno te caiga a la perfección, es casi imposible. Añádele que, con este pelo rizo abundante, la gente se cree que soy protagonista de acrobacias tipo R, en el interior de una habitación cerca de tí. #nadamaslejosdelarealidad. OK, les voy a dar contexto, pa’ que me entiendan:
Junio 2018, Praga, Republica Checa:
Guía de una excursión: “Por favor digan sus nombres y lugar de procedencia.”
Yo: “Geraldine y soy de Puerto Rico.”
El: “WOW, sentí la pasión tan pronto llegaste. Ya veo por qué”
Julio 2018, Valencia, España:
Mesero: “Are you ready to order?”
Yo: No, pero podría traerme agua por ahora.
Mesero: ¡Ah! Le iba a hablar español, pero la miré con su… (refiriéndose a mi cabello, poniendo sus manos a ambos lados de su cabeza, como dibujando un afro en el aire) me intimidó.
Febrero 2019, Medellín, Colombia
Bartender: <Mudo> (Hace una señal hacia mí de forma seria como preguntándome lo qué quiero)
Yo: “Un mojito.”
El: “¿Un mojito? ¿Con ese acento? ¿De donde eres? Te veo lo de latina y el fuego en los ojos.” #smirkyface
Que quede claro que esta publicación no es pa’ cantarme de la más buena que está, ni la más atractiva, ni es pa’ presumir que soy una boricua irresistible. Simplemente quiero establecer el punto de como lo que reflejo físicamente contrasta con lo que soy y con lo que otros piensan luego de hacer su análisis estereotipado de los que significa ser a una mujer latina, curvilineal, con tez tostada (a veces) y cabeza llena de rizos.
A lo que quiero llegar es que: No todo lo que brilla es oro, ni lo negro es morcilla. Dejemos de adivinar y encajonar a la gente por como se ve o hasta por sus gustos. Puede ser que sean tan eclécticos, que ningún molde les encaje y eso sigue estando bien. ¿Qué tiene que ver que una persona sea exitosa, con que escuche canciones con letra “poco profunda”? ¿Qué tiene que ver de donde venga, con hacia donde se encamina y vaya a llegar? ¿Qué tiene que ver la dinga con la mandinga? Porque lo lindo de la humanidad es lo diferentes que somos unos de los otros. Abramos las mentes para entender a aquellos “locos” que un día están cantando canciones de Camilo Sesto y Sandro #enAmerica, pero al otro día no temen irse #patabajo al son de #lagasolina de Daddy Yankee y el #guayaguaya de Don Omar. #raisingmyhand
“Take Away”: Si bien es cierto que los estereotipos a veces nos frustran porque no logran capturar lo que algunos de nosotros realmente somos, muchas veces nos dan la oportunidad de apreciar nuestra singularidad a medida que nos vamos conociendo y nos damos cuenta de que no somos lo que otros creen. Baja la guardia, déjate ser, rompe ese molde en donde la sociedad te quiere clasificar y métele sazón, batería y tu montón. Eres solo uno y no hay nadie con tu sabor. Y aunque haya riesgo de que a algunos o a muchos no les agrades, así es la vida. La vida es un “salad bar” y no todo lo que hay en ella nos gusta, aún así tenemos el control de lo que llevamos a nuestro plato. Porque la carne no siempre hay que adobarla con sal y pimienta, algunos podrían preferir tu culantro… con comino y con limón.
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